La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la decisión del Gabinete de Seguridad Nacional de enviar a Estados Unidos a 37 presos con cargos de narcotráfico, delincuencia organizada y tráfico de armas y personas.
“Se pone primero a México, por encima de todo, aunque pidan lo que tengan que pedir, es una decisión soberana”, insistió la mandataria. Descartó que la petición la haya hecho Donald Trump en la última llamada telefónica y aseguró que fue el Departamento de Justicia estadounidense quien solicitó cada caso. Su equipo valoró que el traslado era conveniente para la seguridad nacional de México.
Sheinbaum rechazó las opiniones que señalan que el traslado —el tercero en el primer año del segundo mandato de Trump— sea para complacer demandas estadounidenses en materia de seguridad. “Se analiza a partir de las consideraciones de la política de seguridad, de la política de seguridad nacional, de la soberanía”, señaló.
El último traslado suma en total 92 presos de alto interés para Estados Unidos, pero también de alto impacto para México. La lista incluye a líderes de organizaciones criminales y a colaboradores, sicarios u operadores de las seis organizaciones en la mira del Departamento de Estado.
La mandataria explicó que procesar a los presos bajo el sistema y vigilancia estadounidenses beneficia a México. Algunos de los trasladados habían sido capturados hasta en tres ocasiones, como Armando Gómez Núñez, alias Delta 1, colaborador de Juan Carlos Valencia González, alias el R3 —hijastro de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho—. Gómez Núñez fue recapturado hace un mes, aunque años antes había obtenido prisión domiciliaria por los mismos cargos: dirigir una célula de sicarios dedicados a secuestrar, torturar y asesinar personas.
Sheinbaum detalló que, tras recibir la petición del Departamento de Justicia, se analizó cada caso en el Gabinete de Seguridad, dirigido por el secretario Omar García Harfuch. “¿Es importante para México o no? Ayuda a disminuir la violencia en México, ¿sí o no? Y sobre esa decisión se tomó”, indicó sobre el proceso de selección. Los presos cruzaron el Río Bravo en siete aeronaves de las Fuerzas Armadas para ser recibidos por la justicia estadounidense.
“Es parte de la cooperación que hay con Estados Unidos en materia de seguridad. No tiene implicaciones mayores”, añadió.
En caso de que los detenidos obtengan trato preferencial en Estados Unidos a cambio de información —como ocurrió con los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, que cumplen condena en Chicago—, Sheinbaum aseguró que México pedirá que se comparta esa información. También indicó que, si se requisan propiedades de los detenidos, el Gobierno reclamará lo que le corresponda.



