El robo de joyas valuadas en 88 millones de euros en la galería de Apolo del Museo del Louvre, ocurrido el domingo, dejó al descubierto que las piezas no estaban aseguradas. El Ministerio de Cultura francés justificó esta decisión por el alto costo de los seguros y la baja tasa de siniestralidad, según reportó Les Échoes. Entre las joyas sustraídas están la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, encontrada dañada cerca del museo, un collar y pendientes de esmeraldas de Marie-Louise, y un broche relicario.
Alexandre Giquello, marchante de arte, explicó a La Jornada que los museos nacionales franceses no aseguran sus colecciones debido a los costos prohibitivos, pero advirtió que las piezas robadas podrían ser destruidas para extraer materiales preciosos, dificultando su recuperación. Tobias Kormind, de 77 Diamonds, señaló a The Independent que los grupos criminales suelen desmontar joyas reconocibles para borrar su origen.
La ministra de Cultura, Rachida Dati, afirmó que el sistema de seguridad del Louvre funcionó correctamente y anunció una investigación administrativa para esclarecer los hechos, sumada a la policial. El robo, que involucró la entrada por una ventana, ha generado conmoción, con turistas tomándose selfies en el lugar del atraco. Dati calificó el suceso como «una herida» para el patrimonio francés, mientras se reportan al menos cinco robos en museos del país en los últimos dos meses.



