La Guardia Costera de Estados Unidos mantuvo una «persecución activa» contra el buque petrolero Canopus Voyager en aguas internacionales cercanas a Venezuela el 21 de diciembre, como parte de la intensificada campaña de presión del presidente Donald Trump contra Nicolás Maduro. Fuentes estadounidenses confirmaron a agencias como Reuters y AP que el navío, sancionado por vínculos con Irán, enarbolaba bandera falsa y estaba bajo orden judicial de incautación, aunque no fue abordado y continuó su navegación.
El Canopus Voyager, un petrolero de gran tamaño agregado a la lista de sanciones del Tesoro estadounidense el año anterior, navegaba vacío hacia Venezuela, según datos de TankerTrackers.com. Con historial de transporte de crudo venezolano a China en 2021 y petróleo iraní previamente, el buque se convirtió en apátrida al no mostrar bandera válida, facilitando legalmente su interceptación bajo derecho internacional.
Esta acción se suma a incidentes recientes: el abordaje del Skipper el 10 de diciembre (ahora en Texas) y del Centuries en la madrugada del 21, calificado por Caracas como «robo y secuestro». La Casa Blanca defendió estas operaciones como legales contra la «flota en la sombra» venezolana, acusada de traficar petróleo sancionado para financiar al «régimen narcoterrorista» de Maduro.
Venezuela condenó las incursiones y anunció que buques de la Armada escoltarán petroleros salientes, elevando riesgos de confrontación. Maduro ha ordenado milicias para defender soberanía marítima, mientras Trump mantiene presencia militar reforzada en el Caribe y Pacífico, con más de dos docenas de ataques a embarcaciones desde septiembre.



